Corrida de expectación, corrida de decepción



Ayer tarde me senté comodamente en el bar del barrio junto a varios aficionados a esto que llamamos arte de la tauromaquia. Me tomé un gintonic fresquito, por supuesto, y me dispuse a disfrutar de una buena tarde de toros (lástima no haber estado en Sevilla). Se había creado mucha expectación...pero los toros que nos trajo el sr. Victorino Martín fueron malos de solemnidad. Aunque tenían buena presencia no demostraron nobleza. Toros mirones, incomodos y muuy deslucidos.

Los espadas, el Cid y Morante, no pudieron hacer casi nada. Me quedo con la tanda de verónicas que ligó el maestro de La Puebla del Río en su tercer toro (quinto de la tarde), la faena del segundo del Cid (cuarto de la tarde) y los quites de ambos al citado cuarto (qué bonito los quites y qué pena que casi nadie se lance a ellos, salvo artistas como Morante).




En el quinto toro Morante intentó sacar algo del animal, pero no pudo ser. El útlimo toro fue una verdadera alimaña del cual, el Cid no pudo sacar nada. Un toro que arrollaba por el pecho y que demostraba mucho peligro por ambos pitones. El de
Salteras se lo quitó rápido a pesar de que lo enganchó durante la suerte del capote.

En fin que nos apuramos los gintonic que fue lo único que nos dejó buen sabor de boca.

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