Felipe Coscolla, un escultor desconocido


Felipe Coscolla Plana, nació en Graus, Huesca, en 1880. Siendo niño emigró con sus padres a Barcelona, donde aprendió es oficio de escultor. En 1903 se trasladó a Chile en busca de mayores oportunidades, llevando a cabo diferentes encargos en su mayoría religiosos («San Miguel Arcángel», «San Serapio», etc.). Pasados diez años retornó a Barcelona continuando el camino emprendido, hasta finales de los años 20, que logró su reconocimiento.


A lo largo de su trayectoria se advierten tres etapas muy marcadas, que corresponden otras tantas tendencias. Durante sus primeros años serán características sus obras religiosas destacando los «pasos procesionales», muy influido por el modernismo y el art decó, tan importante en esta época. A lo largo de los años 20 practica una suerte de esculturas caricaturescas francamente novedosas y valoradas en el ámbito catalán; y a finales de década y aún dentro de su academicismo introdujo un lenguaje algo más moderno, muy realista y expresivo en ocasiones y algo cubista en otras, como se advierte en «Joia», «Dançarina» o «El héroe», ésta última presentada en París en 1937 y adscrita a esa plástica que J. Alix ha dado en llamar de «guerra». 

 Escultura en el Gobierno militar de Barcelona. 1930

Felipe Coscolla fue un artista muy reconocido en su época, especialmente en Barcelona. De ahí que fuera requerido para realizar Pasos procesionales, con la nueva impronta vanguardista muy cercana al cubismo creado por Brancussi. De su obra imaginera destacan las portentosas musculaturas y los bruscos escorzos de las figuras que componen sus abigarrados Pasos de Misterio. A pesar de que las figuras son mayores al tamaño natural y su consistencia muscular, los violentos movimientos provocan que sus creaciones no sean pesadas ni inmóviles, sino todo lo contrario.
En los años 20, por tanto, Coscolla ya tenía un importante caché. En 1926 se funda la Hermandad de la Coronación de Espinas de Ciudad Real. Su principal impulsor fue don Francisco Herencia Mohíno, quien fuera alcalde de Ciudad Real en 1925. Este sr. Mohino tenía que ser una persona letrada, con una sensibilidad artística muy marcada. Seguro que conocía la obra de Coscolla y quiso traer a Ciudad Real una obra  de arte importante, de acuerdo con los tiempos. Quería legar a la ciudad un paso vanguardista, innovador, pero no caló en el espíritu y en sentir cofrade, pues aunque era una obra magnífica, no buscaba la piedad, ni la oración. Como decíamos en el post del otro día era arte por el arte. En palabras de mi querida abuela Virginia de 95 años, aquella obra que llegó perfectamente a conocer, no gustaba a nadie. Era muy grande, los romanos eran muy feos y excesivamente musculosos y el Cristo era RUBIO y muy chiquitillo en relación a las demás figuras. Como podéis comprobar toda este descripción responde a una ruptura con la tradicional imaginería, cosa que en una pequeña ciudad, con casi el 70 % de la población analfabeta no gustó, e incluso fue rechazada, tanto por la opinión pública, como por la del personal en general.



Como podéis observar este Paso estaba estructurado de la siguiente manera. El Señor estaba sentado en el centro, con expresión de no sentir dolor, ajeno a las humillaciones. Le rodean cuatro hercúleos soldados romanos que representaban diferentes razas de las tropas mercenarias romanas. Estaban colocado sobre una tarima a modo de escalera o pretorio, donde se encontraban tirados un casco romano y un escudo. Los elementos del ejército romano serían muy usados por Coscolla y a los que le daba mucha importancia en sus composiciones imagineras. Desgraciadamente este Paso no se salvó de la destrucción de las hordas  iconclastas de la guerra civil, por lo que las generaciones posteriores, no pudimos disfrutarla. No obstante, las siguientes forografías de algunos Pasos de Huesca y Barbastro nos ayudarán a rememorar cómo pudo ser aquél Paso tan interesante de nuestra Semana Santa.

1.- El Prendimiento de Huesca. 1930

2.- La Enclavación de Huesca. 1928.





3.- La Verónica de Huesca. 1902


4.- El Descendimiento de Huesca. 1923


De la Semana Santa de Barbastrro, la obra de Coscolla también fue destruída,

1.- Paso del Ece-Homo.1931

2.- Paso del Nazareno. 1931

3.- Cristo Crucificado



Fuentes: www.flickr.com y www.enciclopedia-aragonesa.comy semana santa en Barbastro.

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