Qué bueno que viniste, pibe




Pues sí. Que bueno, qué viniste, Cholo. Porque lo que estamos viviendo los atléticos se lo debemos al genio argentino. La presión, la intensidad, señas de identidad de Simeone, las ha traspasado al terreno de juego, para que los once jugadores del Atleti demuestren aquellas cualidades que él ofrecía. Y este es el éxito. Sin jugadores de relumbrón, hemos tomado dos veces seguidas el Bernabéu, tras catorce años de ridículos y esperpentos en la cancha del vecino rico. Qué siga así la cosa por muchos año. De momento, mañana, Champions.


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