Las golferías de los catalanes



Aprovechando que hoy es la Patrona de Barcelona, la Virgen de la Merced, voy a escribir una entrada describiendo las últimas golferías perpetradas por los separatistas catalanes. En primer lugar la protección de una fiesta taurina típica del Delta del Ebro llamada "bous al carrer", lo que es lo mismo, toros a la carrera. El Parlamento catalán decidió hace unos meses que en Cataluña no habría más corridas de toros, esgrimiendo el argumento de que los animales sufren. ¿Y los de la fiesta que están salvando? ¿Esos animales no sufren cuándo miles de personas se mofan, se ríen del pobre animal, les atan con maromas a los cuernos y les ponen bolas de grasa ardiendo en las astas? Pues si eso no es maltrato que venga Dios y lo vea. Eso es maltrato y no la lidia, pues esta última es una lucha entre el hombre y la bestia. El toro muere dignamente en la Plaza, quasi como un héroe porque ha luchado defendiendo su vida. En los bous al carrer no se mata al toro, pero se le deja ciego, impedido, cojo entre otras muchas lindezas. Señores del parlamento catalán, progresistas animalarios, protectores de animales y demás personajes que votaron en contra de la Fiesta Nacional. Ustedes hicieron esto porque es una FIESTA ESPAÑOLA y todo lo que está en la esencia de nuestra Nación, lo quieren exterminar. Esa es la verdad y no hay otra.


Y en segundo lugar, relacionado con todo esto, ayer lo dejó claro un tal Juan Margarit en el Pregón de las Fiestas de la Merced en Barcelona. Defendió la independencia catalana afirmando que hay que cambiar la relación entre Cataluña y España. ¿Qué relación? Las relaciones existen entre dos entes, dos personas o dos instituciones. No puede haber relación con un mismo, yo no puedo tener relaciones conmigo mismo, como Cataluña no puede tener relaciones con España pues es la misma España. Esto es un sindios. Cada día vemos más desprecios a España desde Cataluña y las Provincias Vascongadas. Si se quieren ir que lo digan y tengan narices a hacerlo, a ver qué dice la mayoría de la ciudadanía, pero que dejen de ofender y esos políticos mediocres se dediquen a luchar por sus ciudadanos y mejorar su nivel de vida, buscando la felicidad y el bien común para todos.

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